
Una startup británica lanza a la órbita terrestre un laboratorio para investigar la longevidad
La carrera por entender el envejecimiento acaba de dar un salto fuera de la Tierra: la startup británica Mass Balance ha puesto en órbita un laboratorio químico autónomo con el que espera obtener datos sobre proteínas ligadas a enfermedades como el alzhéimer, el párkinson y varios tipos de cáncer.
El dispositivo, del tamaño de un pomelo, incorpora sustancias químicas, sensores y sistemas de control para mantener el experimento en funcionamiento, y viajó esta semana a bordo de un cohete de SpaceX dentro de una cápsula de apenas diez centímetros fabricada por la empresa austriaca Tumbleweed.
Durante los próximos meses, el laboratorio orbitará la Tierra registrando de forma automática cómo crecen y reaccionan determinadas células bajo los efectos de la microgravedad, y enviará esos datos a los equipos de la compañía en tierra.
Se trata de la primera prueba de un sistema con el que Mass Balance quiere demostrar que el espacio puede convertirse en un entorno de investigación fiable, capaz de generar datos casi imposibles de obtener en la Tierra, donde fenómenos como la convección o la sedimentación acaban distorsionando los resultados de los experimentos.
Proteínas difíciles de estudiar en la Tierra
El interés de la compañía se centra en las llamadas proteínas desordenadas, estructuras que cambian constantemente de forma y que están implicadas en numerosas enfermedades asociadas al envejecimiento. Esa inestabilidad las convierte en un objetivo especialmente complicado de fotografiar y analizar con las técnicas disponibles actualmente en la Tierra.
Esa dificultad ha dejado, además, un vacío en los datos que utilizan los modelos de inteligencia artificial dedicados a las ciencias de la vida, como AlphaFold de Google, que hasta ahora no logran predecir con precisión cómo se comportan estas proteínas ni cómo responden a los tratamientos farmacológicos.
Microgravedad para entrenar modelos de inteligencia artificial
Según la compañía, en condiciones de microgravedad algunas de estas proteínas podrían resultar más sencillas de observar y analizar. Mass Balance prevé utilizar los datos obtenidos en órbita para entrenar un modelo de inteligencia artificial complementario, capaz de rellenar los huecos que dejan las herramientas actuales.
El negocio de la empresa se apoya precisamente en ese modelo y en la licencia y el acceso a los datos generados en el espacio, una fuente de ingresos con la que espera rentabilizar sus futuras misiones orbitales.
Un primer ensayo centrado en probar el sistema
Por el momento, el lanzamiento de esta semana se limita a comprobar el funcionamiento del propio sistema: un biocatalizador industrial se encarga de descomponer otro compuesto químico, mientras los sensores instalados en el interior de la cápsula utilizan la luz para confirmar que la reacción se produce según lo previsto.
Solo cuando la compañía confirme que su plataforma funciona correctamente en el espacio comenzará a emplearla para generar los datos científicos sobre proteínas desordenadas que constituyen el objetivo final del proyecto.
Una carrera espacial con varios competidores
Mass Balance no es la única empresa que explora la órbita terrestre como laboratorio. La británica BioOrbit puso en mayo en órbita una unidad experimental centrada en el crecimiento de cristales ultrapuros que podrían emplearse en medicamentos inyectables contra el cáncer, mientras que la estadounidense Varda Space Industries trabaja en el procesamiento de fármacos bajo condiciones de microgravedad.
A diferencia de esas dos compañías, Mass Balance no tiene previsto recuperar su cápsula intacta, lo que le permite evitar buena parte de los retos de ingeniería asociados a soportar las altas temperaturas y el estrés que sufren los satélites al reentrar en la atmósfera terrestre. Con este primer ensayo, la compañía busca allanar el camino hacia un uso más habitual del espacio como herramienta de investigación biomédica, un recurso que, según sus responsables, todavía está lejos de aprovecharse en toda su capacidad.