El uso de medicamentos para adelgazar bate récords en Estados Unidos

Estados Unidos vive un momento sin precedentes en el consumo de fármacos para perder peso: una encuesta reciente revela que uno de cada diez adultos del país toma actualmente un medicamento GLP-1, una cifra que se ha triplicado en apenas dos años.

El sondeo, elaborado por la consultora Gallup a partir de una encuesta online a 5.065 adultos estadounidenses, sitúa en el 15% el porcentaje de la población que ha recurrido alguna vez a este tipo de tratamiento para adelgazar, mientras que el 11% asegura seguir utilizándolo en la actualidad.

La comparación con los datos históricos de la propia Gallup resulta reveladora: en 2024 solo un 6% de los adultos había probado alguna vez estos fármacos y apenas un 3% los tomaba de forma habitual. En dos años, su uso habitual se ha más que triplicado.

El crecimiento coincide, además, con un descenso en los niveles de obesidad autodeclarada y con una tasa de diabetes que, tras años de aumento sostenido, empieza a estabilizarse entre la población adulta.

Menos obesidad y una diabetes que se estabiliza

Los propios autores del estudio interpretan estos datos como un indicio de que el fenómeno GLP-1 va más allá de una moda pasajera y empieza a dejar huella en indicadores de salud pública a gran escala.

Aun así, los especialistas insisten en que se trata de datos de autopercepción y en que será necesario un seguimiento a largo plazo para confirmar si esta tendencia se mantiene y hasta qué punto puede atribuirse de forma directa al uso extendido de estos medicamentos.

Un seguro médico que no llega a todos

Pese al aumento del consumo, el acceso sigue siendo desigual. La cobertura de los seguros médicos para las versiones de marca de estos fármacos, como Wegovy o Zepbound, continúa siendo irregular en Estados Unidos, lo que deja fuera a buena parte de los pacientes que querrían iniciar el tratamiento.

Esa brecha ha impulsado un notable auge de las llamadas versiones «compuestas», preparados elaborados por farmacias que replican el principio activo de estos medicamentos y se comercializan online a precios sensiblemente más bajos que los productos de marca.

Según la propia encuesta, dos de cada diez usuarios de GLP-1 reconocen haber adquirido alguna vez una de estas versiones compuestas, atraídos por su precio y su disponibilidad.

La advertencia de las autoridades sanitarias

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha alertado en varias ocasiones de que estas fórmulas compuestas no pasan por el mismo proceso de revisión de seguridad y eficacia que los medicamentos aprobados de forma estándar, por lo que su composición y calidad pueden variar de un proveedor a otro.

A pesar de esas advertencias, la popularidad de estas alternativas no deja de crecer, en buena parte porque siguen siendo, para muchos pacientes, la única vía económicamente asequible para acceder a este tipo de tratamiento.

Un mercado que todavía tiene recorrido

El propio informe de Gallup apunta a que esa mayor disponibilidad, aunque todavía limitada, podría ser uno de los principales motores detrás del repunte global en el uso de estos fármacos.

Con la demanda al alza, el acceso desigual a la cobertura sanitaria y un mercado paralelo de versiones compuestas en pleno crecimiento, todo apunta a que el debate sobre precio, regulación y seguridad de los medicamentos para adelgazar seguirá ocupando un lugar central en la sanidad estadounidense durante los próximos meses.

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