
NEO: el implante cerebral que le gana un paso a Neuralink en pacientes reales
Una nueva interfaz cerebro-computadora llamada NEO, desarrollada por la firma Neuracle, obtuvo autorización para su uso clínico comercial y ya permitió que un paciente con una lesión medular de una década moviera un guante robótico utilizando únicamente su actividad cerebral. El hito marca una diferencia clave frente a Neuralink, la compañía de Elon Musk, que todavía no cuenta con luz verde regulatoria para comercializar su propio implante.
A diferencia de otros proyectos que permanecen en fase experimental, NEO ya puede emplearse fuera de un ensayo clínico controlado, lo que lo convierte en uno de los primeros dispositivos de este tipo en dar el salto del laboratorio a la práctica médica real.
El sistema traduce la intención de movimiento en órdenes que un guante robótico ejecuta sobre la mano del paciente, abriendo una vía alternativa de comunicación entre el cerebro y el cuerpo cuando el nervio original ya no puede transmitir la orden.
Cómo funciona el implante NEO
El dispositivo tiene un tamaño similar al de una moneda y se coloca mediante cirugía sobre la corteza sensoriomotora, la región cerebral encargada de planificar y ejecutar los movimientos del cuerpo. Ocho electrodos distribuidos sobre esa superficie recogen la actividad eléctrica que se genera cuando el paciente imagina un movimiento.
Esas señales viajan hasta un sistema de inteligencia artificial capaz de interpretarlas y convertirlas en instrucciones concretas. El resultado se traduce en el movimiento de un guante robótico colocado sobre la mano, que ejecuta la acción que el nervio dañado ya no puede transmitir por sí mismo.
El procedimiento no repara la lesión medular original, pero crea una vía de comunicación nueva entre el cerebro y un dispositivo externo, algo que hasta hace pocos años parecía reservado a la ciencia ficción.
Una competencia cada vez más dura para Neuralink
Neuralink, la compañía de Elon Musk, implantó su primer chip cerebral en un ser humano en 2024 y desde entonces amplió sus ensayos clínicos. A comienzos de 2026 la compañía informó que ya contaba con 21 pacientes participando en distintos estudios internacionales.
Entre los proyectos de la empresa figuran iniciativas para restaurar el movimiento, controlar brazos robóticos, facilitar la comunicación de personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y desarrollar Blindsight, un programa que busca recuperar parcialmente la visión mediante estimulación de la corteza visual.
Sin embargo, todos estos desarrollos continúan enmarcados en ensayos clínicos y aún no cuentan con autorización para su comercialización, un paso que NEO ya logró dar.
Otros jugadores entran en la carrera de los implantes cerebrales
Neuralink y Neuracle no son las únicas compañías que compiten por perfeccionar las interfaces cerebro-computadora. Distintos equipos exploran caminos diferentes para conectar el cerebro humano con dispositivos electrónicos.
Algunas empresas apuestan por implantes menos invasivos, que se introducen a través de los vasos sanguíneos sin necesidad de abrir el cráneo, mientras que otras desarrollan membranas ultrafinas que se apoyan sobre la superficie cerebral sin penetrar el tejido nervioso.
También existen proyectos enfocados en restaurar el habla a partir de la decodificación de señales neuronales, pensados para pacientes con enfermedades neurodegenerativas que afectan la comunicación.
Las alternativas que no requieren cirugía
No todos los avances en este campo dependen de un implante. Algunas compañías desarrollan prótesis inteligentes que interpretan la actividad eléctrica de los músculos mediante electromiografía, sin necesidad de ningún procedimiento quirúrgico.
Otros equipos trabajan en sistemas de inteligencia artificial capaces de transformar directamente la actividad cerebral en texto escrito, una alternativa pensada para personas que perdieron la capacidad de hablar.
Estas soluciones no sustituyen a los implantes como NEO, pero amplían el abanico de opciones para pacientes que buscan recuperar funciones perdidas sin someterse a una cirugía cerebral.