Nanorobots contra el cáncer de vejiga: la empresa catalana que logra reducirlo un 90% está cada vez más cerca de los pacientes

El cáncer de vejiga es uno de los mayores desafíos oncológicos del mundo: más de 614.000 nuevos casos anuales según la OMS, con tasas de recurrencia de hasta el 60% y un seguimiento médico que puede exigir entre 6 y 14 visitas hospitalarias por tratamiento. Una carga enorme para los pacientes. Pero una empresa catalana podría estar a punto de cambiarlo todo: Nanobots Therapeutics, spin-off del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), ha desarrollado nanorobots capaces de reducir el volumen tumoral en ratones en un espectacular 90% con una sola dosis.

Fundada en enero de 2023 por el investigador Samuel Sánchez —junto a Meritxell Serra Casablancas— y respaldada por el IBEC y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), la compañía actúa como puente entre la investigación académica y la práctica clínica. Tras cerrar su primera ronda de financiación a mediados de 2023, Nanobots Therapeutics presentó su tecnología en el Mobile World Congress 2026, demostrando al mundo que los nanorobots ya no son ciencia ficción.

Los nanorobots biodegradables que se mueven en enjambre

Los nanorobots consisten en esferas porosas de sílice recubiertas con la enzima ureasa, que transportan yodo radiactivo u otros fármacos en su superficie. Esta enzima actúa como motor biológico: reacciona con la urea presente en la orina del paciente y genera una reacción química que propulsa la nanopartícula hacia el tumor. Como explicó Marta Soler, directora de Nanobots Therapeutics, «los nanorobots se mueven en enjambre, como si fueran pájaros o peces, acaban encontrando la masa tumoral y la eliminan totalmente».

La ventaja frente a los tratamientos actuales es radical: el paciente no necesita cambiar de postura cada media hora para que el fármaco bañe todas las paredes de la vejiga. Las nanomáquinas lo hacen de forma autónoma. Además, al llegar al tejido canceroso —más rígido que el sano— el nanorobot eleva el pH localmente, lo que descompone la matriz extracelular del tumor y permite una penetración profunda en el tejido maligno. Y lo mejor: «ellos también se eliminan porque son biodegradables».

Una tecnología que podría llegar a los pacientes en dos años

Para verificar con precisión la acumulación de los nanorobots en el interior del tumor, el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) desarrolló un sistema de microscopía de luz polarizada avanzado, capaz de mapear la ubicación exacta de las nanopartículas en una reconstrucción 3D sin necesidad de marcadores moleculares. Una innovación necesaria, ya que las tecnologías clínicas habituales —como el escáner PET— no ofrecían la resolución requerida para rastrear partículas tan pequeñas.

De cara al futuro, la empresa prevé integrar inteligencia artificial para optimizar las combinaciones de nanopartículas, enzimas y fármacos de forma más eficiente. Desde la directiva de Nanobots Therapeutics ya han avanzado que «en dos años se podría estar aplicando la solución en personas». Un horizonte cercano que es fruto de la colaboración entre el IBEC, CIC biomaGUNE, IRB Barcelona y la UAB, con el respaldo del Consejo Europeo de Investigación (ERC) y la Fundación «la Caixa».

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