
Moderna y Merck logran reducir la reaparición del melanoma con una vacuna de ARNm personalizada
Moderna ha presentado, junto a la farmacéutica Merck, los resultados de un ensayo clínico en fase avanzada que muestra cómo una vacuna personalizada basada en tecnología de ARN mensajero (ARNm) logra reducir la reaparición de tumores de melanoma tras la cirugía, un resultado calificado por especialistas como un auténtico avance en inmunoterapia oncológica.
El fármaco, denominado intismeran autogene, emplea la misma plataforma de ARNm que sirvió de base para las vacunas contra la covid-19, aunque hasta ahora ningún tratamiento de este tipo había mostrado resultados positivos en un ensayo clínico de gran tamaño y fase avanzada.
El consejero delegado de Moderna, Stéphane Bancel, calificó el anuncio como un hito histórico para la compañía, para la ciencia del ARNm y, sobre todo, para los pacientes con cáncer, según un comunicado difundido el miércoles.
El ensayo, con una duración de aproximadamente un año, incluyó a 1.137 pacientes que, tras la extirpación quirúrgica de sus tumores, fueron distribuidos de forma aleatoria: dos tercios recibieron el nuevo tratamiento junto al fármaco estándar pembrolizumab, mientras que el resto recibió únicamente pembrolizumab.
Las dos compañías han anunciado que presentarán los datos completos en un próximo congreso internacional y que iniciarán los trámites ante las agencias reguladoras para solicitar la aprobación del tratamiento.
Un ensayo clínico que marca un antes y un después
El profesor de Oncología de la Universidad de Oxford, Lennard Lee, calificó los resultados como muy alentadores y señaló que ahora habrá que esperar a conocer el conjunto completo de los datos del estudio.
El oncólogo del Barts Cancer Institute, Marco Gerlinger, subrayó que este avance supone la prueba de que las vacunas personalizadas contra el cáncer funcionan, lo que permite hablar de un hito en el desarrollo de nuevas inmunoterapias oncológicas.
Cómo funciona la vacuna personalizada contra el melanoma
El tratamiento parte de una muestra del tumor del paciente para identificar su firma mutacional única, una suerte de huella digital genética, que después se traduce en instrucciones de ARNm capaces de dirigir la respuesta inmunitaria contra esas células específicas.
Esta tecnología, concebida hace varias décadas, utiliza moléculas sintéticas encapsuladas en nanopartículas lipídicas que entran de forma temporal en las células para entrenar al sistema inmunitario, y alcanzó notoriedad mundial durante la pandemia de covid-19 gracias a las vacunas desarrolladas por Moderna y Pfizer.
El melanoma y las próximas fronteras de la inmunoterapia
El melanoma es una de las formas más letales de cáncer de piel, con más de 330.000 nuevos casos diagnosticados en todo el mundo en 2022, lo que sitúa a esta investigación en el centro del interés clínico y científico internacional.
Moderna y Merck ya estudian intismeran en combinación con pembrolizumab y otras terapias oncológicas, así como en monoterapia, en múltiples tipos de tumores, entre ellos los cánceres de pulmón, vejiga y riñón, además del propio melanoma, según explicó Bancel.
Qué implica un menor riesgo de reaparición
En oncología, reducir la reaparición de un tumor tras la cirugía se relaciona con lo que se conoce como «supervivencia libre de enfermedad», un indicador clave para valorar si un tratamiento adyuvante -es decir, administrado después de la intervención principal- logra eliminar células cancerosas microscópicas que podrían haber quedado sin detectar. La inmunoterapia con inhibidores de puntos de control, como pembrolizumab, ya había mejorado de forma notable el pronóstico de los pacientes con melanoma en estadios avanzados, y la posibilidad de sumar una vacuna diseñada a medida del tumor de cada persona abre ahora una vía adicional dentro de ese arsenal terapéutico.
A diferencia de los tratamientos convencionales, que estimulan al sistema inmunitario de forma general, las vacunas personalizadas buscan entrenar a las defensas del organismo para reconocer marcadores muy concretos del tumor de cada paciente. En teoría, esa especificidad podría traducirse en una respuesta más dirigida y en un perfil de efectos secundarios distinto al de otros tratamientos oncológicos, aunque esa comparación deberá confirmarse con el análisis completo de los datos del ensayo.
Un terreno con varios laboratorios compitiendo
Moderna y Merck no son los únicos actores en esta carrera. Otras compañías, entre ellas la alemana BioNTech -que también desarrolló una vacuna de ARNm contra la covid-19-, mantienen programas propios de investigación en vacunas oncológicas personalizadas, en algunos casos centrados igualmente en el melanoma y en otros tumores sólidos. Un resultado positivo en un ensayo de fase avanzada como el de intismeran autogene podría impulsar la inversión y la competencia en un campo todavía incipiente, pero que buena parte de la comunidad científica sitúa entre las fronteras más prometedoras de la oncología de precisión.
Lo que aún falta por confirmar
Pese al optimismo generado por el anuncio, varios especialistas han insistido en la necesidad de esperar a la publicación completa y revisada por pares de los datos antes de extraer conclusiones definitivas. Cuestiones como la duración real del beneficio observado, el perfil de seguridad a largo plazo o la complejidad logística y el coste de fabricar una vacuna distinta para cada paciente son aspectos que todavía deberán resolverse antes de que un tratamiento de este tipo pueda incorporarse de forma generalizada a la práctica clínica.
Por ahora, Moderna y Merck han señalado que iniciarán los trámites ante las agencias reguladoras, un proceso que en el caso de terapias oncológicas innovadoras puede beneficiarse de vías de revisión aceleradas, aunque los plazos concretos dependerán de la documentación que ambas compañías presenten finalmente.