Como impulsar la transformación hospitalaria a través de la codificación sanitaria inteligente
La tecnología tiene un gran potencial para aumentar la productividad y la consistencia en la gestión de datos médicos y además de ahorrar tiempos en determinados procesos, puede contribuir a mejorar la tención al paciente al poder dedicarle más tiempo.
Con la implantación del Espacio Europeo de Datos Sanitarios, que busca facilitar el intercambio seguro de información médica entre países miembros de la UE, se podrá disponer de sistemas de codificación inteligentes será fundamental para garantizar la interoperabilidad y calidad de los datos clínicos.
Este reglamento, además, mejorará el acceso de las personas a sus datos de salud electrónicos personales y su control de dichos datos, al tiempo que permite que determinados datos se reutilicen con fines de interés público, apoyo a las políticas e investigación científica. Fomenta un entorno de datos específico para la salud que respalda un mercado único de servicios y productos sanitarios digitales.
Además, el Reglamento establece un marco jurídico y técnico armonizado para los sistemas de historia clínica electrónica (HCE), que fomenta la interoperabilidad, la innovación y el buen funcionamiento del mercado interior.
Cada vez son más los hospitales que utilizan diferentes tecnologías para mejorar su codificación clínica y su uso va a tener un impacto positivo en todo el sector sanitario.
Sin miedo a la tecnología
Hay que ver a la tecnología como un aliado para realizar determinadas funciones, teniendo siempre presente que las personas siempre estarán por encima de la IA, tal y como se indica es un estudio publicado en International Journal of Medical Informatics .
Un estudio reciente dirigido por la Universidad James Cook comparó a cinco codificadores de documentos clínicos humanos con modelos de lenguaje extensos basados en ChatGPT para analizar 100 resúmenes clínicos complejos de pacientes seleccionados al azar en cinco categorías principales de enfermedades.
ChatGPT logró un 22% de precisión, mientras que el mejor codificador humano del estudio logró un 47%. Los codificadores traducen los registros de salud en códigos alfanuméricos estandarizados, que luego se utilizan para informes de datos estatales y del Commonwealth, planificación de servicios de salud y modelos de financiación hospitalaria.
En definitiva, estos modelos debería verse como una herramienta que podría complementar la codificación humana, particularmente para reducir inconsistencias y mejorar la eficiencia.