
Crean un sistema de ablación mínimamente invasiva que ayuda a mantener la pérdida de peso lograda con los GLP-1
La empresa estadounidense Fractyl Health desarrolló un sistema de ablación mínimamente invasiva que, según los primeros resultados clínicos, permitió a los pacientes conservar hasta el 84 % de la pérdida de peso lograda con fármacos GLP-1 un año después de interrumpir el tratamiento farmacológico.
El dispositivo, llamado Revita, consiste en un catéter de un solo uso que aplica calor de forma controlada sobre la mucosa del duodeno, los primeros 25 centímetros del intestino delgado más allá del estómago. Se utiliza en un procedimiento endoscópico en investigación conocido como remodelación de la mucosa duodenal (DMR, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es restituir el funcionamiento normal de ese tejido.
Una ablación hidrotérmica pensada para no doler
El sistema combina el catéter descartable con una consola electromecánica y permite realizar el procedimiento de forma ambulatoria, en aproximadamente una hora, bajo visualización endoscópica directa. El equipo se introduce por la boca, atraviesa el estómago y llega al duodeno, donde recircula agua caliente hasta unos 90 °C dentro de un balón que permanece en contacto con la mucosa durante unos diez segundos. Ese calor desnaturaliza las proteínas de las células superficiales y provoca su muerte controlada, sin dañar la capa muscular más profunda.
Para proteger esa capa muscular, el catéter inyecta suero fisiológico en tres puntos alrededor del duodeno, lo que engrosa la submucosa y genera una especie de colchón térmico entre la mucosa que se busca eliminar y el músculo. Como las fibras responsables del dolor se ubican en esa zona profunda y no en la mucosa, la mayoría de los pacientes no experimenta molestias durante el procedimiento. El revestimiento eliminado se renueva de forma natural en un plazo de dos a cuatro semanas, de manera similar a como se regenera la piel.
El objetivo: romper el círculo vicioso detrás de la obesidad
Según Harith Rajagopalan, cofundador y director ejecutivo de Fractyl Health, la hipótesis de partida es que una dieta rica en azúcares simples y grasas sostenida durante años puede dañar la mucosa duodenal y alterar su capacidad de detectar nutrientes y comunicarse con el resto del organismo. Esa alteración, según explicó, refuerza a su vez el apetito por alimentos poco saludables y contribuye a instalar un círculo vicioso vinculado con la obesidad y la diabetes tipo 2 que, sostiene, ni las dietas ni los fármacos GLP-1 logran revertir por sí solos.
Al eliminar el tejido dañado y permitir que se regenere, el equipo de Fractyl busca ofrecer lo que Rajagopalan describió como una oportunidad de «restablecer el interruptor metabólico» del paciente. La compañía sostiene que, a diferencia de un tratamiento farmacológico crónico, el efecto de una única intervención podría mantenerse durante varios años, aunque Revita continúa en fase de investigación clínica y todavía no cuenta con aprobación para su uso comercial.