Un análisis de sangre detecta rastros ocultos de cáncer de páncreas tras el tratamiento
Investigadores de Northwestern Medicine han demostrado que un análisis de sangre ultrasensible puede detectar restos de cáncer de páncreas que las pruebas convencionales no logran identificar, lo que podría ayudar a los médicos a reconocer antes a los pacientes con mayor riesgo de recaída aunque las imágenes por escáner resulten tranquilizadoras.
La prueba se centra en KRAS, una mutación genética presente en más del 90 % de los tumores de páncreas. El hallazgo, publicado en la revista Clinical Cancer Research, llega justo cuando un nuevo fármaco dirigido precisamente a KRAS empieza a mostrar mejoras notables en la supervivencia y se acerca a la revisión de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Según el cirujano oncólogo Akhil Chawla, autor principal del estudio, disponer de una prueba de cribado capaz de rastrear esa misma mutación cobra cada vez más sentido ahora que empiezan a llegar las terapias dirigidas a KRAS, ya que permitiría identificar antes a los pacientes de alto riesgo y actuar antes de que la enfermedad reaparezca de forma visible.
El cáncer de páncreas continúa siendo uno de los tumores más letales incluso cuando se diagnostica antes de que se haya extendido de forma visible. Muchos pacientes pasan meses sometidos a quimioterapia y cirugía, y aun así el tumor puede reaparecer, en parte porque el ADN tumoral circulante suele estar presente en cantidades tan bajas que resulta muy difícil detectarlo con las herramientas habituales.
Comprender qué pacientes conservan restos de la enfermedad tras el tratamiento resulta clave para decidir los siguientes pasos: mantener una vigilancia más estrecha, ajustar el seguimiento clínico o, en el futuro, incorporar cuanto antes fármacos dirigidos a KRAS en cuanto estén disponibles en la práctica habitual.
Una técnica mucho más sensible que la secuenciación habitual
El estudio comparó dos tipos de biopsia líquida, análisis de sangre que buscan fragmentos de ADN liberados por las células tumorales. Por un lado, la secuenciación de nueva generación (NGS), la técnica más utilizada en oncología porque rastrea muchos genes relacionados con el cáncer a la vez. Por otro, la PCR digital en gotas (ddPCR), un método mucho más sensible que se concentra en un único grupo de mutaciones, en este caso las de KRAS.
Hasta ahora, la ddPCR se empleaba con menos frecuencia porque solo permite rastrear un grupo reducido de mutaciones frente a los cientos de genes que cubre la NGS. Sin embargo, esa aparente limitación se convierte en una ventaja cuando el objetivo es vigilar una mutación muy concreta, como KRAS, con la máxima sensibilidad posible.
Ambas pruebas se realizan con un simple análisis de sangre, por lo que pueden repetirse a lo largo del tiempo sin necesidad de procedimientos invasivos, algo especialmente valioso para vigilar la evolución de la enfermedad tras el tratamiento.
106 pacientes seguidos desde el diagnóstico hasta la cirugía
El equipo de Northwestern Medicine analizó muestras de sangre de 106 pacientes con cáncer de páncreas localizado, tomadas antes del tratamiento, después de la quimioterapia y después de la cirugía, en un periodo que se extendió entre octubre de 2020 y octubre de 2024.
Ya en el momento del diagnóstico, la ddPCR detectó señales del tumor en casi cuatro veces más pacientes que la NGS. Y lo más relevante es que, incluso después de la quimioterapia y la cirugía, la ddPCR siguió detectando restos de cáncer en la mayoría de los pacientes, mientras que la NGS y las pruebas convencionales dejaron de encontrarlos.
Según Chawla, este resultado sugiere que, con las pruebas que se emplean actualmente, los médicos podrían estar pasando por alto la enfermedad residual en la mayoría de los pacientes.
El propio investigador explica que esta es una duda que escucha con frecuencia en su consulta: saber si el tratamiento está funcionando realmente es una de las preguntas que más preocupan a los pacientes y a sus familias, y parte del interés de este trabajo es poder responder a ella con mayor precisión.
La detección temprana se traduce en diferencias de supervivencia
Detectar antes el tumor no solo mejora el seguimiento, también permite anticipar mejor el pronóstico. En el momento del diagnóstico, la ddPCR detectó ADN tumoral de KRAS en el 65 % de los pacientes, frente al 17 % con la NGS. Tras la quimioterapia, las cifras fueron del 60 % frente al 5 %, y tras la cirugía, del 56 % frente al 9 %.
El hallazgo más llamativo fue el de un grupo de pacientes de alto riesgo que la NGS no detectó, pero que sí identificó la ddPCR. Estos pacientes sobrevivieron una media de 27 meses tras el diagnóstico, frente a los 41 meses de quienes dieron negativo en ambas pruebas y los 11 meses de quienes dieron positivo en las dos.
Estos datos apuntan a que combinar ambas pruebas podría ayudar a clasificar mejor a los pacientes según su riesgo real de recaída, en lugar de basarse únicamente en las imágenes por escáner, que en muchos casos no logran mostrar la enfermedad microscópica que todavía persiste en el organismo.
Un avance que aún debe validarse en estudios más amplios
Los propios autores insisten en que estos resultados deben confirmarse en estudios multicéntricos de mayor tamaño antes de que la ddPCR pueda incorporarse de forma rutinaria al seguimiento del cáncer de páncreas.
El trabajo, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y por la Fundación Elsa U. Pardee, se suma a un contexto en el que crece el interés por perfeccionar la vigilancia del cáncer de páncreas mediante biopsias líquidas cada vez más sensibles.
Aun así, el equipo considera que combinar esta prueba con la llegada de fármacos dirigidos a KRAS podría cambiar la forma de identificar a los pacientes de alto riesgo, vigilar la enfermedad microscópica e intervenir antes de que la recaída se haga visible, con el objetivo final de conseguir que más pacientes logren curarse.
Qué podría cambiar para los pacientes en los próximos años
Si estos resultados se confirman en estudios más amplios, los pacientes con cáncer de páncreas podrían beneficiarse de análisis de sangre más frecuentes y menos invasivos para vigilar la enfermedad después de la cirugía, sin depender únicamente de los escáneres periódicos.
Además, identificar antes a quienes conservan restos del tumor abriría la puerta a ensayos clínicos en los que se compruebe si sumar cuanto antes un fármaco dirigido a KRAS, una vez aprobado, mejora realmente sus posibilidades de curación.