
Telecirugía histórica: un robot conecta Ecuador y China a 35.000 kilómetros de distancia
Un equipo médico ha logrado realizar la telecirugía a mayor distancia registrada hasta la fecha: un bypass gástrico ejecutado de manera conjunta por cirujanos situados en Ecuador y en el noreste de China, con la información viajando cerca de 35.000 kilómetros a través de una red híbrida de fibra óptica y satélites.
La operación, un bypass gástrico realizado a una paciente con obesidad, se llevó a cabo en la Clínica Santa Bárbara, en la localidad ecuatoriana de Gualaceo, y fue liderada por el cirujano robótico Jorge Bravo López, fundador de la Colaboración Latinoamericana de Cirugía Robótica (Colcir), en coordinación con un equipo del Hospital de Harbin, en el noreste de China.
Según sus responsables, el objetivo del proyecto no era establecer un récord, sino demostrar que la cirugía robótica de alta complejidad puede llegar a regiones sin acceso habitual a esta tecnología.
La intervención se realizó con Kangduo, una plataforma robótica de quinta generación equipada con inteligencia artificial y navegación por imágenes, cuyos brazos mecánicos fueron operados de forma simultánea por dos equipos médicos situados en continentes distintos.
Una red híbrida para vencer la distancia
Para que la señal recorriera con seguridad los cerca de 35.000 kilómetros de trayecto de datos entre Ecuador y China, los equipos combinaron fibra óptica con una red satelital multiórbita, integrando satélites de órbita baja y de órbita alta. Esta combinación permitió mantener una latencia mínima, un margen imprescindible cuando cada movimiento del cirujano se traduce de inmediato en la acción del instrumental sobre la paciente.
La ruta real de la información no fue una línea recta entre ambos países: los datos atravesaron distintos nodos de comunicación, pasando por Estados Unidos y Europa mediante cable submarino antes de llegar a Asia, lo que explica que el trayecto total superara ampliamente la distancia geográfica directa entre ambos puntos, de unos 19.000 kilómetros.
Cuatro brazos, dos continentes
El sistema robótico empleado contaba con cuatro brazos mecánicos, dos de ellos controlados por el equipo ecuatoriano y los otros dos por el jefe del departamento de cirugía del hospital chino. Por ahora, este tipo de intervenciones se plantean como colaborativas, ya que la telecirugía a estas distancias continúa en una fase experimental.
La preparación se extendió durante cuatro años e implicó no solo la formación de los cirujanos, sino también de enfermeras, anestesiólogos, técnicos de pabellón e ingenieros de telecomunicaciones encargados de supervisar la estabilidad de la conexión desde distintos puntos del planeta.
En total participaron cerca de 40 personas entre ambos países, distribuidas entre el personal clínico y los equipos técnicos responsables de garantizar que la comunicación no sufriera interrupciones durante la intervención.
El reto de la infraestructura en Latinoamérica
El proyecto responde a una limitación estructural de la región: el acceso tardío o restringido a tecnología médica avanzada. La llegada de nuevas plataformas robóticas, especialmente procedentes de Asia, ha ampliado la oferta frente al histórico dominio de un único fabricante y ha contribuido a reducir el precio de estos sistemas, que actualmente se sitúa entre 1,8 y 3 millones de dólares según el modelo.
Impulsar la adquisición y el uso de estas plataformas en hospitales con menos recursos ha sido uno de los objetivos centrales de Colcir, la organización que coordinó junto a la clínica ecuatoriana la compra del equipo utilizado en esta cirugía.
Una iniciativa familiar con vocación continental
Detrás de la hazaña técnica hay también una historia familiar: cuatro hermanos, todos ellos médicos, formaron parte del equipo quirúrgico en Ecuador junto a otro especialista local. El propio Jorge Bravo describió la experiencia como «una iniciativa profundamente familiar», lo que facilitó la coordinación del trabajo.
El proyecto fue bautizado como «Qhapaq Ñan», en referencia a la histórica red de caminos del Imperio Inca, como metáfora de una nueva vía de conexión entre Latinoamérica y Asia. Sus responsables prevén que en la próxima década la telecirugía contribuya a reducir muchas de las barreras geográficas que hoy dificultan el acceso a determinadas especialidades quirúrgicas.