La FDA presenta una guía para acelerar las terapias personalizadas en enfermedades raras

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) presentó esta semana una nueva guía que busca acelerar el desarrollo de terapias personalizadas para pacientes con enfermedades ultrarraras. El documento, muy esperado por la industria biofarmacéutica, detalla por primera vez los requisitos concretos que deberán cumplir los laboratorios para obtener la aprobación de tratamientos hechos a medida de cada paciente.

El secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., explicó que, tras conocer la historia de KJ, pidió a su equipo que ese avance no se quedara en un caso aislado. Ese esfuerzo culminó con la publicación de las nuevas directrices dirigidas a las empresas que desarrollan tratamientos a medida para pacientes con dolencias extremadamente infrecuentes.

Según Kennedy, en las enfermedades ultrarraras los ensayos clínicos aleatorizados casi nunca son viables por la escasez de pacientes. Por eso, el nuevo marco permite que un único estudio clínico bien controlado, acompañado de evidencia confirmatoria adicional, sea suficiente para respaldar la aprobación de un tratamiento. El secretario subrayó que, durante años, muchas familias escucharon que no había suficientes pacientes o que debían esperar a que la ciencia avanzara, y que esa etapa ha llegado a su fin.

Una vía pensada para enfermedades sin mercado suficiente

La nueva guía desarrolla con mayor detalle la llamada vía del mecanismo plausible (plausible mechanism pathway), un concepto que los responsables de la FDA habían presentado meses atrás en un artículo publicado en The New England Journal of Medicine. Su objetivo es impulsar el desarrollo de tratamientos para enfermedades tan poco frecuentes que, hasta ahora, resultaban poco atractivas económicamente para los laboratorios.

Aunque el documento se centra en terapias de edición génica y tratamientos basados en ARN, la agencia insiste en que el enfoque también puede aplicarse a otras tecnologías. La idea es que la aprobación de un tratamiento para determinadas mutaciones de una enfermedad facilite después la llegada de terapias similares para otras variantes relacionadas.

Los requisitos exigidos a los laboratorios

Como ocurre con cualquier otro medicamento, la FDA recuerda que las terapias individualizadas deberán demostrar evidencia sustancial de que son seguras y eficaces para el uso que se pretende darles.

Para acogerse a esta vía, un desarrollador deberá establecer una conexión clara entre una anomalía genética concreta y la enfermedad, y demostrar que su terapia actúa sobre la causa raíz del problema o sobre una vía biológica relacionada. También deberá apoyarse en datos de historia natural de la enfermedad bien caracterizados en pacientes sin tratar, y confirmar que el tratamiento es capaz de corregir o editar el objetivo genético previsto.

Además, para lograr una aprobación tradicional, la agencia recomienda que estas terapias demuestren una mejora en los resultados clínicos, en la evolución de la enfermedad o en marcadores biológicos que permitan predecir un beneficio real para el paciente.

El reto de investigar dolencias con muy pocos pacientes

Rebecca Ahrens-Nicklas, médica del CHOP que formó parte del equipo que trató a KJ Muldoon, explica que los ensayos para enfermedades ultrarraras son especialmente difíciles de llevar a cabo. A la escasez de pacientes se suman la incertidumbre regulatoria, los elevados costes de desarrollo por paciente y el acceso desigual a pruebas diagnósticas y atención especializada.

Según la investigadora, todos esos obstáculos explican por qué muchos proyectos científicos prometedores nunca llegan a los pacientes, y por qué es necesaria una guía regulatoria clara y coherente para este tipo de terapias, que no encajan en el modelo tradicional de desarrollo de fármacos.

La respuesta de la industria y la magnitud del reto

Una de las primeras compañías en surgir al calor de esta nueva vía regulatoria es Aurora Therapeutics, cofundada por la premio Nobel Jennifer Doudna y el experto en medicina genética Fyodor Urnov, y dirigida por Ed Kaye, antiguo responsable de Sarepta Therapeutics y Stoke Therapeutics.

La FDA calcula que más de 30 millones de personas en Estados Unidos padecen alguna enfermedad rara, definida como aquella que afecta a menos de 200.000 personas en el país. Tracy Beth Høeg, responsable en funciones de la división de fármacos de la agencia, calificó la nueva guía de transformadora y anticipó que la industria biofarmacéutica podría verse desbordada de solicitudes para este tipo de tratamientos.

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