Vacuna contra el melanoma: qué hay detrás del anuncio de Moderna y MSD

Las farmacéuticas Moderna y MSD han anunciado que su vacuna experimental contra el melanoma superó con éxito un ensayo clínico en fase III, un resultado que disparó la cotización de ambas compañías en bolsa, aunque los datos completos del estudio todavía no se han presentado.

El anuncio se basa en un ensayo en el que participaron más de 1.100 personas con melanoma cutáneo de alto riesgo a las que ya se había extirpado el tumor mediante cirugía. El objetivo no era prevenir la enfermedad, sino reducir la probabilidad de que reapareciera, ya que una intervención exitosa no garantiza que no queden células tumorales sueltas en el organismo.

La tecnología, denominada Intismeran autogene, se fabrica de forma individual para cada paciente a partir del análisis genético de su propio tumor. A partir de esas mutaciones se seleccionan los neoantígenos con mayor capacidad de activar la respuesta inmunitaria, que se incorporan a la vacuna en forma de ARN mensajero.

Una vacuna que trata, no que previene

A diferencia de las vacunas frente a virus, esta fórmula no se administra a población sana para reducir el riesgo de desarrollar melanoma. Se trata de un tratamiento adyuvante, pensado para reforzar el sistema inmunitario después de la cirugía y ayudarlo a eliminar posibles restos tumorales antes de que provoquen una recaída.

En el ensayo, los participantes se dividieron en dos grupos: uno recibió la vacuna combinada con pembrolizumab, un fármaco de inmunoterapia ya utilizado en melanoma, mientras que el otro grupo recibió únicamente ese medicamento. La comparación entre ambos grupos es la que ha permitido evaluar el posible beneficio añadido de la vacuna.

Cómo actúa la combinación de vacuna e inmunoterapia

El reto principal para el sistema inmunitario no es solo identificar células tumorales entre millones de células sanas, sino conseguir actuar contra ellas, ya que los tumores pueden activar mecanismos que frenan esa respuesta. Pembrolizumab actúa precisamente sobre uno de esos frenos, mientras que la vacuna facilita el reconocimiento previo de las células malignas.

Según los resultados anunciados, la combinación de ambos tratamientos mejoró de forma significativa tanto el tiempo que los pacientes permanecieron sin que el melanoma reapareciera como el tiempo libre de metástasis a distancia, frente al uso exclusivo de la inmunoterapia. Las compañías han calificado esas diferencias como clínicamente relevantes, aunque todavía no han detallado las cifras exactas.

Resultados prometedores, pendientes de confirmación

El precedente de este anuncio es un ensayo en fase IIb, mucho más pequeño, en el que la combinación se asoció con una reducción de alrededor del 49% en el riesgo de recaída y de un 59% en el riesgo de metástasis a distancia tras cinco años de seguimiento. Esas cifras, sin embargo, corresponden al estudio anterior y no al nuevo ensayo en fase III, cuyos datos completos se presentarán próximamente en un congreso médico internacional.

Los propios investigadores señalan que, si los datos definitivos confirman el beneficio anunciado, esta tecnología supondría un paso relevante para las vacunas personalizadas contra el cáncer, al demostrar que una estrategia ya probada en estudios pequeños también puede funcionar en un ensayo de gran escala. Por el momento, la comunidad científica espera con cautela la publicación completa de los resultados.

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