Una técnica sin cirugía frena el dolor de rodilla durante años

La Universidad de Colorado Anschutz está impulsando la embolización de arterias geniculares (GAE, por sus siglas en inglés), un procedimiento mínimamente invasivo que busca cubrir el hueco entre los tratamientos conservadores y la prótesis total de rodilla en pacientes con artrosis. La técnica reduce el flujo sanguíneo hacia las zonas inflamadas de la articulación y, según sus impulsores, alivia el dolor de forma sostenida sin pasar por el quirófano.

Según Leigh Casadaban, profesora adjunta de Radiología en la Facultad de Medicina de CU Anschutz y responsable de varios ensayos clínicos sobre la técnica, hasta ahora los pacientes que se encontraban a medio camino entre ambos extremos apenas tenían opciones. Cuando los analgésicos, la fisioterapia o las infiltraciones dejan de funcionar, la alternativa habitual es la prótesis total, una cirugía mayor con una recuperación larga.

La hipótesis de partida es que la inflamación favorece la aparición de vasos sanguíneos anómalos en la rodilla, y que estos vasos alimentan la hinchazón y el dolor. Si se bloquean, la inflamación disminuye y los síntomas también.

Cómo se realiza el procedimiento

La intervención dura entre una y dos horas y se hace con sedación consciente. El equipo de radiología intervencionista hace una pequeña incisión en el pliegue de la ingle, introduce un catéter por la arteria femoral y lo guía con rayos X y contraste hasta la rodilla. Allí localiza los vasos anómalos relacionados con el dolor y libera en ellos unas microesferas que reducen el flujo sanguíneo. El paciente vuelve a casa el mismo día y solo necesita unos días de reposo, frente a las semanas de rehabilitación que exige una prótesis.

Resultados que se mantienen en el tiempo

Según los datos clínicos disponibles, alrededor del 70 % de los pacientes nota una reducción importante del dolor. Casadaban explica que estos pacientes reducen a la mitad, o incluso más, sus puntuaciones de dolor, y que algunos llegan a quedar completamente libres de molestias tras el procedimiento. La técnica funciona mejor en artrosis leve o moderada. En los casos avanzados también puede ayudar, aunque el alivio suele durar menos.

Cynthia Schraf-Fletcher, de 74 años, es una de las pacientes tratadas. Casi un año después de someterse a la GAE en la rodilla derecha, dice que el resultado es comparable al de la prótesis que le pusieron en la izquierda. Cuidar el jardín o pedalear en la bicicleta estática le causa ahora mucho menos dolor.

Los datos a largo plazo son esperanzadores. Un seguimiento realizado en Japón muestra que el alivio se mantiene durante cuatro años, y los datos de Estados Unidos lo confirman a dos años en los pacientes que responden bien. Para Casadaban, esto significa que una sola intervención ambulatoria puede bastar para controlar el dolor durante todo ese tiempo.

Impulso regulatorio y nuevas aplicaciones

La GAE se desarrolló en Japón hace unos trece años y desde entonces ha ganado interés en todo el mundo. Desde 2021, la FDA ha concedido la designación de Dispositivo Innovador (Breakthrough Device) a varios dispositivos usados en este campo. Este programa acelera el desarrollo y la revisión de tecnologías que ofrecen ventajas claras a los pacientes.

En CU Anschutz, el equipo de Casadaban dirige dos ensayos. El primero estudia los cambios en el líquido articular tras la GAE para entender mejor cómo actúa sobre la inflamación. El segundo evalúa Nexsphere-F, un dispositivo que bloquea de forma temporal los pequeños vasos de la rodilla implicados en el dolor. Además, se están explorando enfoques parecidos para el hombro congelado, la epicondilitis (codo de tenista) y la fascitis plantar.

El próximo reto será acumular más evidencia a largo plazo y definir con precisión qué pacientes se benefician más, para que la GAE deje de ser una opción emergente y se convierta en un paso habitual antes de la cirugía.

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