Protonterapia en el SNS: un baremo de 100 puntos fija la prioridad

El Consejo Interterritorial aprueba los criterios comunes de acceso a la protonterapia: una herramienta de priorización, un mapa de derivación y un registro único que medirá los resultados desde el primer paciente.

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) aprobó el 23 de octubre los criterios de acceso a la protonterapia en la sanidad pública. El documento cumple los compromisos que el CISNS adoptó en diciembre de 2024. Lo han preparado profesionales de varias comunidades autónomas, con la coordinación del Ministerio de Sanidad. Fija tres piezas: un sistema común de priorización clínica, un mapa de derivación a centros y un procedimiento de coordinación asistencial.

Un algoritmo para ordenar, no para excluir

La pieza central es una herramienta que da a cada paciente hasta 100 puntos a partir de nueve parámetros clínicos:

  • la edad;
  • la localización del tumor;
  • la indicación del tratamiento;
  • la presencia de metástasis;
  • la necesidad de volver a irradiar la misma zona;
  • las situaciones de atención preferente;
  • la radiosensibilidad;
  • la preservación de la fertilidad;
  • la reducción de la dosis al feto.

Cuanto más alta es la puntuación, mayor es la prioridad. Sanidad insiste en que el baremo ordena la atención pero no limita el acceso: “todos los pacientes cuya indicación clínica sea aceptada tendrán acceso a la prestación”.

Calendario: de dos a once equipos

La red pública de protonterapia se pondrá en marcha en tres fases:

  • Fase 1 (primer trimestre de 2027): dos equipos, en Santiago de Compostela y Fuenlabrada.
  • Fase 2 (primer trimestre de 2028): cuatro equipos, con la incorporación de Donostia y del Hospital Universitario La Fe de Valencia.
  • Fase 3 (del cuarto trimestre de 2028 al primero de 2029): once equipos en funcionamiento.

En las dos primeras fases, el reparto de pacientes buscará equilibrar la carga entre centros para evitar saturaciones. La referencia será la población menor de 27 años, que tendrá prioridad si hay saturación, aunque no se excluye a otras edades. Sanidad no descarta mantener derivaciones a centros privados con unidades de protonterapia. En la fase 3, la referencia pasará a ser la población general y primará la cercanía geográfica. El modelo se revisará periódicamente con datos reales de demanda.

Un registro único y la voz del paciente

El circuito empieza en el servicio de oncología radioterápica de origen, que envía la solicitud con la información clínica. El centro de destino la valora. Si la acepta, la unidad de protonterapia planifica las sesiones según la prioridad asignada. Después del tratamiento, el servicio de origen hace el seguimiento del paciente.

Todo el proceso se apoya en el Registro Único de Protonterapia, en el que se inscribirán todos los pacientes tratados en centros del SNS. El registro incorporará cuestionarios de resultados comunicados por los propios pacientes para evaluar la efectividad de los tratamientos.

Claves para los gestores

El SNS repartirá una tecnología escasa con reglas explícitas y medibles y con un registro de resultados desde el primer día, un enfoque cercano a la medicina basada en valor. Los hospitales de origen y los de referencia tendrán que adaptar sus circuitos de derivación antes de que entren en servicio los primeros equipos en 2027.

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