
La IA, nuevo confidente de los universitarios
La conversación sobre salud mental entre los jóvenes tiene un nuevo interlocutor. Cada vez más estudiantes abren un chat de inteligencia artificial cuando sienten ansiedad, estrés o tristeza, en lugar de acudir a un profesional o a su entorno cercano. Una radiografía elaborada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) de México pone cifras a este fenómeno y abre el debate sobre el papel de la tecnología en el bienestar emocional.
Una encuesta a más de 1,5 millones de estudiantes
La Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa (Eniag 2025) recogió respuestas de 1.539.732 estudiantes y 163.259 docentes de unas 2.900 instituciones de educación superior, públicas y privadas. Según sus resultados, el 55,1% de los universitarios ha recurrido a estas herramientas para pedir orientación sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza. Entre el profesorado, la proporción asciende al 63,4%.
El perfil del usuario también es revelador: las mujeres representan el 61% de los estudiantes que usan la IA con fines emocionales, frente al 35% de hombres y un 4% de otras identidades de género. Además, el 88% considera que la experiencia le resultó de ayuda.
Desahogo, motivación y autoevaluación
Los motivos van más allá de la consulta puntual. El 41,9% de los alumnos acude a la IA para desahogarse y sentirse escuchado, y el mismo porcentaje busca palabras de ánimo. Casi tres de cada diez (29,8%) simulan conversaciones de apoyo personal, mientras que el 24,8% la utiliza para valorar si necesita atención psicológica profesional. Entre los docentes, estos usos son todavía más frecuentes: el 55,9% la emplea para desahogarse y el 32,3%, para evaluar si requiere ayuda especializada.
Un complemento, no un sustituto de la terapia
Los especialistas coinciden en que las cifras encienden señales de alerta. Perla Leal, del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, advierte que un chatbot no reemplaza a la psicoterapia y que, en personas vulnerables, podría reforzar pensamientos obsesivos o incluso ideas suicidas. Por su parte, Daniel Hernández, del Tecnológico de Monterrey, interpreta estos datos como el reflejo de la falta de acompañamiento emocional dentro de las instituciones, mientras que Erik Avilés, de Mexicanos Primero Michoacán, reclama la presencia de psicólogos educativos en cada plantel.
La propia SEP subraya que la IA debe funcionar como un recurso complementario, nunca como sustituto del acompañamiento humano, y plantea actualizar las políticas de bienestar estudiantil y crear mecanismos permanentes de apoyo. El reto no pasa por frenar el uso de estas herramientas, sino por integrarlas con criterios clínicos y éticos en un sistema que garantice que ningún joven quede solo frente a una pantalla cuando necesita ayuda.