IA en el SNS: muchos pilotos y ningún inventario público

Gestores, cardiólogos, radiólogos y la industria de tecnología sanitaria coinciden en el diagnóstico: la inteligencia artificial ya está en los hospitales españoles, pero de forma desigual. El reto ahora es pasar de los pilotos al escalado sin perder el control sobre qué sistemas se usan y quién responde de ellos.

La IA sanitaria ha superado la fase de promesa, pero en España aún no ha dado el salto a la práctica clínica generalizada. Es la conclusión del debate «Inteligencia Artificial en Sanidad: Seguridad y Buena Gobernanza», que organizó Redacción Médica con la colaboración de Fenin. Participaron:

  • Conrado Domínguez, coordinador del Grupo de Trabajo de IA en Gestión Sanitaria de Sedisa
  • Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC)
  • Ignacio López, presidente del Sector de Salud Digital de Fenin
  • Ángel Morales, de la Comisión de IA de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram)

Del piloto al escalado

Para Domínguez, el cuello de botella no es la tecnología: «El principal reto es pasar de los pilotos al escalado y conseguir que las soluciones transformen realmente los procesos asistenciales y de gestión». Su propuesta es empezar por ámbitos de bajo riesgo clínico, como la logística, el rediseño de procesos, las listas de espera o la optimización de quirófanos y camas. También pide que el código postal no determine el acceso a estas herramientas.

Desde la cardiología, Fernández Lozano pide prudencia: «El momento actual todavía requiere proyectos piloto y validaciones antes de extender las soluciones de forma generalizada». Hoy la IA se usa en su especialidad para alertas de interacciones farmacológicas, control de factores de riesgo, análisis de ecocardiogramas y monitorización remota. Avisa, además, del riesgo de que los futuros médicos pierdan capacidad para valorar críticamente los resultados de estos sistemas.

Sin inventario y sin certificar

El dato más incómodo lo puso Morales: no existe un inventario público que permita saber qué sistemas de IA están implantados en el Sistema Nacional de Salud. Para el radiólogo, además, «la calidad del dato es la primera capa sobre la que debe construirse cualquier solución de IA».

Esa opacidad llega también a los profesionales. Fenin preguntó a 216 cardiólogos, radiólogos y directivos sanitarios de la SEC, Seram y Sedisa en una encuesta publicada en mayo. Solo el 22 % podía confirmar que la IA de su servicio tenía marcado CE, aunque el 74 % reconoce ese marcado como garantía de seguridad.

López recordó que la FDA estadounidense ya ha autorizado más de 1.400 dispositivos médicos con IA. En Europa hay menos datos sobre su implantación. Fenin defiende el marcado CE como garantía, pide simplificar la regulación y reforzar los organismos notificados, y advierte de las nuevas dudas sobre responsabilidad que trae la IA agéntica. «El profesional debe mantener la capacidad de valorar cuándo aceptar o cuestionar la recomendación del algoritmo», señaló.

Qué viene ahora

Los ponentes coinciden en que hay que avanzar a la vez en formación, regulación, supervisión, calidad del dato y gobernanza. Un ejemplo es la figura del responsable del despliegue, que introducen los nuevos reglamentos de IA. La coordinación entre comunidades autónomas y el Espacio Europeo de Datos Sanitarios serán clave para que la IA deje de ser una suma de proyectos aislados.

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