Los datos sanitarios. Cómo convertirlos en información útil

La transformación digital tiene importantes implicaciones en las organizaciones sanitarias y los datos forman parte fundamental de esa transformación.

 

Cada vez el sector de la salud genera más datos y cada vez acumula más información. Cómo almacenarla, cómo protegerla de posibles ciberataques y sobre todo, qué uso dar a esos datos, es imprescindible para asegurar su utilidad.

 

El Big Data se ha convertido en una herramienta útil y de aplicación inmediata por su enorme potencial para la sanidad. Una información precisa y fiable ayuda a tomar las decisiones adecuadas y está preparando el terreno para el despegue definitivo de la medicina predictiva. 

 

 Junto al Big Data, la Inteligencia Artificial va a ayudar a los profesionales de la salud en la toma decisiones, mejorará la precisión del diagnóstico y contribuirá a un mejor seguimiento y a tratamientos más personalizados.

 

 

Un buen uso de los datos generados en el sistema sanitario puede mejorar la gestión y la planificación y lograr una asistencia sanitaria más eficaz. Sin embargo, ¿cómo asegurar un uso responsable de estos datos? ¿Quién es el responsable de su custodia y cómo asegurar su integridad?

 

Los datos personales sanitarios deben estar especialmente protegidos y para ello, cada país deberá aplicar las leyes oportunas. En el caso de España, la LOPD y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) son los responsables de mantenerlos a salvo.

 

¿Y qué se entiende por datos personales? Son, sobre todo, la historia clínica y los datos relativos a la salud de una persona. Por sus características, estos datos deben estar especialmente protegidos ya que su violación puede tener serias consecuencias para  los dueños.

 

Cómo proteger los datos

 

Dado el carácter confidencial de estos datos, se deben extremar sus medidas de seguridad. En el caso de España, los centros sanitarios tienen la obligación de proteger los datos de sus pacientes. Para ello, entre otras medidas, se estipula que solo el paciente está autorizado a ver su historia clínica y su diagnóstico.

 

Por su parte, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) cuenta con una Guía para pacientes y usuarios de la sanidad con la finalidad de responder las dudas de la sociedad en referencia a cómo se tratan los datos personales por parte de centros, administraciones y profesionales sanitarios. Entre otros, aconsejan registrar y auditar los accesos a la documentación clínica; no mandar datos sensibles a través del comercio electrónico o evitar informar a terceros sobre datos de pacientes.

 

La seguridad sigue siendo el talón de Aquiles de los datos, pero con las medidas adecuadas, pueden convertirse en el gran aliado de la salud.

 

 

 

 

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