La tecnología que reduce las desigualdades en salud

Las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario puede reducir las desigualdades en el acceso a asistencia y tratamiento y, además, hacer más sostenibles y eficientes los sistemas sanitarios, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es consciente de la importancia que tienen las tecnologías de la salud para reducir las desigualdades en salud y hacer más eficientes los sistemas sanitarios. Estas herramientas incluyen soluciones de telemedicina, robótica, Inteligencia Artificial o realidad virtual, entre otras, y su uso puede contribuir a que más personas accedan a los sistemas de salud.

 

La situación de crisis sanitaria que se vive en todo el mundo motivada por el coronavirus ha puesto de manifiesto como ahora es más necesario que nunca fortalecer las respuestas de muchos países, sobre todo aquellos que se encuentran en vías de desarrollo, ante el COVID-19 y aumentar el acceso a tecnologías sanitarias que salvan vidas a la población de estas zonas.

 

 

Con motivo de la celebración de la 73ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS, primera que se ha celebrado virtualmente, se ha pedido un acceso equitativo y una distribución justa de todas las tecnologías y productos sanitarios esenciales para combatir el coronavirus. Los participantes en este foro han hecho un llamamiento para que se tomen diferente medidas en este sentido, tanto en materia de financiación como de acceso a tecnologías e información, en este caso, relacionadas con la pandemia.

 

 

Tecnología y Covid-19

 

Recientemente este organismo junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) anunció un programa denominado Tech Access Partnership (TAP) para ampliar la producción local de tecnologías de salud contra el COVID-19. En este sentido, fuentes de la OMS recuerdan en que sin acceso a tecnologías que salvan vidas, muchos países en desarrollo no están preparados para el impacto del COVID y añaden que si estos países pueden producir estas tecnologías por si mismos, su camino a la recuperación estará más cerca.

 

Uno de los objetivos de este programa es fortalecer la respuesta de los países en desarrollo ante el avance del Covid-19 y facilitarles más protección personal a los sanitarios, dispositivos médicos y diagnósticos. Para ello, una de las funciones del TAP será la creación de una plataforma para emparejar empresas en función de la experiencia, las necesidades y la capacidad.

 

Con la tecnología adecuada será posible impulsar las respuestas de los países, no solo ante la crisis actual del coronavirus sino ante futuras situaciones que se puedan producir en el futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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